El pasado de Panamá está siendo analizado átomo por átomo. Gracias a una colaboración estratégica con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural ha implementado el uso de la difracción de rayos X para descifrar los secretos de cientos de fragmentos de cerámica precolombina.
Para ello, se está aplicando técnicas nucleares no destructivas para desinfectar, esterilizar y restaurar cientos de fragmentos de cerámica precolombina que se exhibirán en el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, próximo a reabrir sus puertas en 2027.
En Panamá, se procedió a pulverizar muestras de cerámica que databa de entre los años 550 y 950 d. C. y a exponerlas a rayos X para revelar su composición. Al establecer la presencia de minerales de plagioclasa, así como de cuarzo y magnetita, los antropólogos panameños pudieron determinar con certeza el contexto histórico de las piezas.
Cabe señalar que la difracción de rayos X es una técnica no destructiva y de alta sensibilidad que utiliza rayos X para revelar información sobre materiales cristalinos, como pigmentos y silicio, cuyos componentes se colocan en una estructura microscópica muy ordenada. Esta técnica puede emplearse en muestras muy pequeñas de tipos muy diferentes de materiales cristalinos, y suele aplicarse para conocer más sobre la procedencia y los antecedentes, o en algunos casos verificar ambos, de los bienes culturales mediante el examen de los materiales que los componen.
Para facilitar esta labor, el OIEA capacitó a expertos, realizó misiones y adquirió un medidor de pH, equipo para la detección de cloruro y microscopios electrónicos para la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural.
“Las piezas de cerámica que pudimos caracterizar de esta manera son testimonios de una parte importante de la historia de Panamá ―señaló Roxana Pino, encargada de paisajes culturales y divulgación en la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural―. Además de caracterizarse por sus colores intensos y técnicas de pintura incisa, estas piezas son bellas, y estamos entusiasmados de poder compartirlas pronto con el mundo por primera vez en más de 20 años”, agregó.
Un esfuerzo regional
El proyecto en Panamá no es un caso aislado. Se suma a los esfuerzos realizados en Ecuador, donde científicos han aplicado técnicas similares para estudiar la obra de Miguel de Santiago, referente del arte colonial. En ambos países, el equipamiento adquirido (que incluye microscopios electrónicos y medidores de pH) y la capacitación de expertos locales están marcando un antes y un después en la conservación del patrimonio en América Latina.
Las ciencias nucleares están ayudando al Ecuador y a Panamá a descubrir detalles ocultos en bienes culturales, revelando conocimientos extraordinarios y preservando el patrimonio cultural.
